Contracciones Uterinas de Parto

Contracciones Uterinas de Parto

Por: María De Lourdes Pérez

Es natural que por mas que te expliquen o te demuestren que es una contracción te surgen dudas de los cambios que sientes u experimentes entre la semana 30 en a delante de tu tiempo de gestación.

Las contracciones pueden describirlas de diversas formas, como calambre menstruales o tension de ligamento. He incluso si ya experimentaste contracciones en embarazo/s anteriores estas pueden que no se asemejan a lo que estés experimentando como contracción, siempre vas a dudar si lo que sientes es normal o no.

Hay embarazadas que las sienten tenues no las describen como contracción y otras que, aunque sea una cada dos días, su percepción son de intensas y dolorosas.

Esto tiene que ver con su umbral del dolor o sensibilidad

Por umbral de dolor 0 de sensibilidad aquellos estímulos que provocan sensación de dolor en una intensidad variable según la persona. No es una constante, pues puede variar dentro del propio sujeto (depende de la región corporal, estímulo empleado, factores subjetivos y emocionales).

Diferenciamos umbral y percepción porque el hecho de que un estímulo nos resulte desagradable o doloroso no depende únicamente de nuestro umbral del dolor, sino también de una serie de factores subjetivos que modulan la percepción del dolor.

El hecho de que las mujeres estemos preparadas biológicamente para soportar el dolor del parto o las molestias habituales de la regla hace que exista una creencia generalizada sobre que las mujeres tenemos mayor tolerancia al dolor.

Como modo de investigación se realizaron diversos estudios que demostraron que los hombres tienen mayor tolerancia al dolor que las mujeres. El psicólogo Dan Ariely quiso comprobar asta que punto eso era cierto.

Selecciono un grupo de voluntarios de ambos géneros que pusieran sus manos en agua caliente, se trataba de ver quienes lo toleraban por más tiempo siendo los hombres los que más resistencia tenían al dolor. Argumento que reputo Ina Weiner autora del libro “Las ventajas del deseo”.

Es la influencia de la educación y la cultura que afectan a nuestra visión de las cosas y nos predisponen a sentir lo que la sociedad en general nos augura que nos encontraremos cuando estemos de parto. Y es preparación al parto Psicoprofilaxis Obstétrico la que le brinda información clara sobre el mecanismo del parto (los movimientos que debe realizar el bebe para atravesar el canal del parto), reconocimiento de la contracción y como llevar un conteo de esta para diferenciarla de lo que son contracciones de parto activo o de preparación entre otras cosas.

La futura madre al conocer la importancia de la acción de la contracción en el parto, el como se manifiestan las hormonas naturales del cuerpo de la mujer ante el esfuerzo del útero, aprender y practicar técnicas que le ayudaran a la tolerancia y control de estas, la mujer adquiere una increíble habilidad de poder manejar las contracciones de forma consiente.

Dependiendo de la persona, del momento, de la situación… No tenemos siempre la misma percepción de dolor. Si estamos cansados, tristes, bajos de energía… Un estímulo puede resultar doloroso (por ejemplo, golpearse en el pie al caminar descalzos y chocar con la mesita de noche, parece un dolor insoportable…).

Sin embargo, si estamos eufóricos, motivados, activos… Un estímulo mucho más fuerte puede no provocar dolor. Por ejemplo, los deportistas celebran una victoria lanzándose unos sobre otros, o dándose fuertes palmadas de júbilo, sin mayores consecuencias.

Esto no es simplemente por los estados de ánimo, o dependiendo de la persona, sino que hay mecanismos a nivel del sistema nervioso central y periférico que modifican la percepción del dolor.

Nuestra actividad cotidiana y modo de vida, así como actitudes y pensamientos, influyen en nuestra percepción del dolor. Una persona sedentaria y con malos hábitos está menos preparada a soportar esfuerzos. Por eso puede parecer que tiene “el umbral del dolor más bajo”. Esta persona será más propensa a padecer molestias si realiza esfuerzos. Incluso puede sufrir molestia para realizar ciertas actividades cotidianas (caminar larga distancia, subir y bajar escaleras…).

Sin embargo, una persona activa, acostumbrada a realizar esfuerzos, es menos probable que sufra molestias realizando actividades cotidianas. Es como si su “umbral del dolor” fuera más alto, aunque esto no es del todo así. Sobre todo, lo que ocurre es que su organismo (cuerpo y mente, por así decirlo) está más preparado para realizar esfuerzos, y su sistema de alarma (el dolor) no se activa con tanta facilidad.

Escrito por Maria de Lourdes
Ofrece clases de Parto y es Doula y Monitriz
Telefono: 787-605-3565

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