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Los niños y el pensamiento flexible

Los niños y el pensamiento flexible

Imagine que usted está conduciendo su automóvil a algún lugar y descubre que la calle en la que usted estaba planeando dar vuelta está bloqueada debido a una construcción. Su plan inicial para llegar a su destino, obviamente, no va a funcionar. Entonces, instantáneamente, a usted se le ocurre otro camino para llegar allí. De eso se trata el pensamiento flexible, de ser capaz de cambiar rápidamente su curso de acción y encontrar nuevas maneras para resolver problemas.

Muchos niños con dificultades de aprendizaje y de atención tienen problemas para lograr ese pensamiento flexible, el cual juega un rol muy importante en cómo los niños se adaptan a la nueva información en diferentes áreas. Estas son seis maneras en las que los niños utilizan esta habilidad para aprender.

1. Pensamiento flexible y aprendizaje para la vida real

Los doctores tienen un término para describir la capacidad de pensar las cosas de una manera diferente. Ellos lo llaman “flexibilidad cognitiva”. Esta utiliza dos destrezas: el pensamiento flexible y ajustarse al cambio. El pensamiento flexible se presenta cuando los niños son capaces de pensar las cosas de un modo diferente. Ajustarse al cambio es cuando ellos descartan el modo anterior de hacer las cosas para utilizar una nueva manera.

Aquí le mostramos un ejemplo de cómo esas habilidades pueden funcionar juntas. Los niños, por lo general, comienzan a aprender a atar los cordones de sus zapatos utilizando el método de “Orejas de Conejo” (haciendo que cada cordón se meta en un lazo). Luego continúan hacia el método de la “ardilla y el árbol” (colocando los dos cordones uno alrededor del otro). El pensamiento flexible permite a los niños considerar ese nuevo método de la ardilla. Ajustarse a los cambios les ayuda a “desaprender” el método de las orejas de conejo para utilizar el nuevo método.

Los niños que son rígidos en su manera de pensar tienen problemas para avanzar más allá de las manera básica de hacer las cosas. Si su hija tiene habilidades de pensamiento flexible limitadas, cuando sea mayor será muy difícil para ella hacer actividades o tareas nuevas o el tomar nuevas responsabilidades.

2. Pensamiento flexible y la lectura

Los niños utilizan el pensamiento flexible para aprender a leer y para leer para aprender. Cuando ellos están comenzando a aprender, el pensamiento flexible les permite entender cómo la misma combinación de letras pueden crear diferentes sonidos (tal como el sonido que produce “ough” en palabras como enough (suficiente) y dough (masa). También es la habilidad que les permite a los niños entender cómo las palabras pueden ser utilizadas en más de una manera (tal como, “No hay cura para esa enfermedad” y “El cura no está en la iglesia”).

A medida que los niños comienzan a leer libros para obtener información, ellos utilizan el pensamiento flexible para entender qué información es la importante y qué detalles son solamente utilizados para agregar a la descripción. El pensamiento flexible es, también, lo que ayuda a los niños a entender las perspectivas de los diferentes personajes en una historia. Los pensadores flexibles tendrán mayor facilidad para entender las expresiones idiomáticas (tales como “meter la pata”) y los juegos de palabras (tal como, “¿me entiendes Mendez?”).

Si su hijo es rígida en sus pensamientos, usted podría ver que tiene problemas para identificar la pronunciación correcta de palabras e interpretar lo que lee de un modo muy literal.

3. Pensamiento flexible y escritura

Escribir es un proceso complicado para los niños. Ellos tienen que organizar sus pensamientos y elegir las palabras para las oraciones. Además, ellos tienen que agregar detalles que apoyen lo que están escribiendo sin perder de vista la idea principal. A todo esto se agrega que los niños necesitan ser capaces de controlar el uso de la gramática y la ortografía. Todo esto requiere la utilización del pensamiento flexible. Los niños que son pensadores más rígidos pueden tener problemas para pasar de una actividad de pensamiento mientras escriben escriben.

Si su hijo tiene problemas para pensar flexiblemente, su escritura puede no tener suficiente cantidad de detalles para respaldar la idea principal o, tal vez, se muestre esa falta de flexibilidad en la presencia de una gran cantidad de errores de ortografía.

4. Pensamiento flexible y aprendizaje del lenguaje

El pensamiento flexible es la destreza que los niños utilizan para aprender las reglas del lenguaje. Les ayuda a saber, por ejemplo, que la manera de poner la mayoría de la conjugación de los verbos del tiempo pasado (en inglés), es agregando “ed” al final de la palabra. Los pensadores flexibles también entienden que hay excepciones a esas reglas. Por ejemplo, para ellos tiene sentido que el pasado de un verbo cambie, como es el caso de ir (go) y fue (went) en su conjugación en el tiempo pasado. Estos niños pueden fácilmente utilizar tanto las reglas como las excepciones del lenguaje.

El pensamiento flexible también juega un rol importante en el aprendizaje de idiomas extranjeros. En otros idiomas, las letras pueden tener diferentes sonidos. También las oraciones pueden tener que ser puestas en un orden diferente que en el inglés.

Si su hija no es una pensadora flexible, podría resultarle difícil aprender las reglas y las excepciones de otros idiomas. También podría ser que ella aprenda mejor escuchando cómo las personas usan el lenguaje que estar sentada y leyendo las reglas en un libro de texto.

5. Pensamiento flexible y matemáticas

El pensamiento flexible es una habilidad fundamental para las matemáticas. Los niños lo utilizan para encontrar la manera de resolver problemas escritos y entender una frase como “cuántos hay en total”, que significa que la operación de la suma tiene que ser utilizada. El pensamiento flexible también ayuda a los niños a entender que hay más de una manera para resolver un problema matemático. Ellos pueden ver cómo un nuevo tipo de problema puede ser resuelto utilizando una fórmula que ya conocen.

Sin un pensamiento flexible fuerte, su hijo podría tener problemas con las matemáticas que requieren que haga más que simplemente resolver una ecuación en una página. Algo que podría ayudarla es la utilización de las llamadas “hojas de engaño”, que conectan palabras o frases a las operaciones matemáticas. Del mismo modo, también pueden ser de utilidad las listas de factores o elementos a los que tiene que mirar para resolver un problema matemático.

6. Pensamiento flexible y el estudio

Hacer la tarea escolar y estudiar para un examen, también requieren el pensamiento flexible. Saber como cambiar la concentración entre temas diferentes mientras están haciendo la tarea se vuelve cada vez más importante en la medida que los niños crecen y tienen más trabajo escolar. Los problemas matemáticos exigen una estrategia diferente que la que se usa para hacer una tarea de escritura. Los niños necesitan ser capaces de poder cambiar sus estrategias de pensamiento para lograr hacer un buen trabajo en ambas tareas, matemáticas y escritura.

En cuanto a estudiar, los niños utilizan el pensamiento flexible para darse cuenta a qué clase de información es a la que tienen que prestarle la mayor cantidad de atención. ¿Necesitan memorizar los datos y la información como para un cuestionario de opción múltiple? O ¿necesitan aprender las ideas básicas, de modo que puedan relatar la historia, como por ejemplo, para escribir un ensayo?

Si su hija tiene habilidades de pensamiento flexible limitadas, entonces, cambiar de estrategias no será para ella algo natural. Esto puede hacer que la tarea sea una fuente de frustración. Una buena ayuda sería enseñarle estrategias para tomar notas y darle planificadores de tareas que pueden disminuir el nivel de estrés, tanto para ella como para usted.

Fuente: https://www.understood.org/es-mx/learning-attention-issues/child-learning-disabilities/executive-functioning-issues/6-ways-kids-use-flexible-thinking-to-learn

 

 

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