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BIENESTAR EMOCIONAL Y DISCIPLINA POSITIVA

BIENESTAR EMOCIONAL Y DISCIPLINA POSITIVA

BIENESTAR EMOCIONAL Y DISCIPLINA POSITIVA

Ser padre es una tarea complicada, de mucha responsabilidad y muy gratificante.  Hay un dicho que dice; los niños no vienen con un manual de instrucciones, así que los padres necesitan educarse, que logren poder conocerse y confiar en sí mismos. Se dice que los niños son primero, pero entendemos que los adultos tienen que trabajar su mundo emocional para criar niños emocionalmente inteligentes. Las expresiones emocionales de los padres influyen en el desarrollo social y emocional de sus hijos en múltiples maneras.

Los padres son los primeros modelos que tienen nuestros niños. Ellos transmiten y enseñan a los niños habilidades sociales para la vida.  Los niños necesitan adultos modelos, seguros de sí mismo, que puedan controlarse emocionalmente y que actúen adecuadamente frente a las crisis para luego enfrentar el trabajo hacia los menores.  No podemos exigir a nuestros niños algo que nosotros no tenemos.  Es decir, a partir de nuestras propias auto-reflexiones los adultos podemos aprender a percibir a nuestros niños.

Si no educamos emocionalmente a nuestros niños, éstos llegarán a la vida de adultos siendo emocionalmente analfabetas, sin conocer sus propias habilidades de cómo trabajar con lo que sienten y mayormente siendo ignorantes en la forma de expresar y explorar sus emociones.

Con su afecto les ayudan a sentirse queridos, ayudándole que se sientan especiales, únicos e importantes.  Los niños manifiestan excelentes comportamientos cuando se sienten mejor con ellos mismos y con las personas que les rodean. Muchas veces nos preguntamos cómo lo vamos a lograr.

La Disciplina Positiva se enmarca en un estilo que no incluye control excesivo ni permisividad. Es diferente a la crianza convencional.  No tiene nada que ver con el castigo, sino con la enseñanza de valores sociales para la vida. La crianza con disciplina positiva no es humillante ni para los niños ni para los adultos (Jane Nelsen).  Esta se enfoca en el respeto mutuo y en la cooperación, integrando firmeza con dignidad y respeto como fundamento para la educación de las habilidades para la vida y un sitio interno de control.  Principalmente se fundamenta en la comprensión del motivo que hay detrás de la conducta, comunicación efectiva, la comprensión del mundo del niño, es disciplina que enseña, no castiga.  Además, se inclina a centrarse en la búsqueda de soluciones y estimular a los niños a desarrollar confianza en sus capacidades.




La disciplina dirigida a los niños pequeños implica decidir lo que los padres van a hacer y aplicarlo con amabilidad y firmeza, en lugar de esperar que el niño se comporte. Cuando los niños se sienten respetados y queridos logran tener una conexión emocional con los adultos y son niños más saludables emocionalmente.  A medida que el niño madura y sus habilidades mejoran, los padres podrán implicarlos más en el proceso de búsqueda de soluciones y establecimiento de límites (Nelsen,Erwin,Duffy). El comportamiento humano está motivado por el deseo de pertenencia, significación, conexión y valoración, influida por nuestras primeras decisiones sobre nosotros mismos, los demás y el mundo que nos rodea, (Adler, citado en Disciplina Positiva Para Padres 2014).

En la medida que los niños vayan creciendo podrán aprender más la reflexión, se podrán sentir capaces y aprenderán a usar este poder y autonomía de forma útil.  Como consecuencia tendrá un impacto positivo en su estima propia y tendremos niños más seguros, motivados para aprender y en armonía con el mundo que les rodea.

En el próximo artículo hablaremos más sobre disciplina positiva y cómo aplicarla

Dra. Carmen Marquez Pérez

Psicóloga

Certificada, Educadora en Disciplina Positiva,

Inteligencia Emocional y Terapia Educativa

787-922-0858



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