SEAMOS PADRES EMOCIONALMENTE INTELIGENTES

SEAMOS PADRES EMOCIONALMENTE INTELIGENTES

Todos los padres quieren ver a sus hijos felices y educados y se preguntan cómo pueden lograrlo. En años recientes, numerosas investigaciones han propuesto que las expresiones emocionales de los padres influyen en el desarrollo social y emocional de sus hijos en múltiples maneras.

Hasta hace poco, la tendencia había sido darles énfasis a los logros académicos de los niños dejando a un lado las destrezas emocionales. A fines del siglo veinte comenzó a tomar auge el estudio de las emociones. También se realizaron múltiples investigaciones científicas sobre el funcionamiento del cerebro y la relación de éste con las emociones. Durante los últimos años, se ha distinguido entre el viejo concepto “coeficiente intelectual” (IQ, por sus siglas en inglés) y el concepto de “inteligencia emocional” (EQ, por sus siglas en inglés). Hoy día, se reconoce que la clave del éxito en la vida de un ser humano no descansa por completo en su capacidad intelectual.

En el 1996, el Dr. Daniel Goleman publicó su libro La Inteligencia Emocional, Porqué es más Importante que el Cociente Intelectual. Él presenta una teoría que reta la visión de que la clave del éxito se encuentra en la Capacidad Intelectual. Encontramos a muchas personas teniendo grandes capacidades intelectuales, pero que se les hace difícil ser exitosas. La teoría señala que si una persona tiene un potencial intelectual alto, pero tiene deficiencias emocionales, no podrá tener una vida eficaz y feliz. Estas personas carecen de un balance entre sus capacidades intelectuales y emocionales. Por ejemplo, si Juan posee un IQ de 135 (Muy Superior) y posee pobres destrezas de manejo de emociones, no sabrá reaccionar de forma saludable ante una situación de fracaso. Esto lo puede llevar a frustraciones futuras y dejar de intentar cosas que sus capacidades intelectuales sí le permiten.

Diariamente, los medios noticiosos nos reportan incidentes de violencia en la comunidad y en nuestros hogares. Esto hace cada vez más evidente la falta de destrezas socioemocionales. Estas destrezas se comienzan a desarrollar desde el nacimiento y serán moldeadas según el medio en que se cría y desarrolla un ser humano.

Los niños están aprendiendo a controlar sus emociones y si son expuestos frecuentemente a expresiones emocionales negativas y hostiles, éstas pueden llevarlos a conductas sobre estimuladas y dañinas para su competencia social y emocional. Como consecuencia, esto les puede perjudicar en sus relaciones interpersonales.

Para crear niños emocionalmente saludables, es preciso que les enseñemos desde su infancia que los sentimientos son manejables. Primero, habrá que:

  • enseñarles a reconocer sus sentimientos y emociones,
  • ayudarles a darles significado y definición a sus emociones,
  • enseñarles cómo usar y manejar sus emociones,
  • hacerles entender cuál es el efecto que produce su conducta en otras personas, y
  • ser modelos sociales positivos.

Para poder transmitir y enseñar a nuestros niños estas destrezas socioemocionales en una forma positiva, es importante que los adultos tomemos conciencia y las desarrollemos en nosotros mismos primero.

Si no educamos emocionalmente a nuestros niños, éstos llegarán a la vida de adultos siendo emocionalmente analfabetas, sin conocer sus propias habilidades de cómo trabajar con lo que sienten y mayormente siendo ignorantes en la forma de expresar y explorar sus emociones. Es importarte educarnos emocionalmente para ser padres emocionalmente saludables.

 

Dra. Carmen Márquez Pérez

Psicóloga Clinica

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